Medir las desventajas que enfrentan las mujeres y cuantificar las desigualdades permite incidir politicamente y vigilar el progreso en pos de los objetivos de equidad de género además de impulsar a los gobiernos a asumir responsabilidades.
La denominada “economía del cuidado” incluye al conjunto de actividades, bienes y servicios necesarios para el desarrollo de mujeres y varones, especialmente a partir de vincularlo con las relaciones sociales de género.
La igualdad de género en los organismos donde se adoptan decisiones es vital para propiciar un cambio social abarcador y potenciar a las personas que debido a su sexo han quedado excluidas de la toma de decisiones.
Aunque suele considerársele un fenómeno puramente científico y técnico, el cambio climático es también un asunto social, económico y político con profundas repercusiones para la justicia social y la igualdad de género.